Disoluciones temerosas

Disoluciones temerosas
Temo a la vida, a la muerte, a la ansiedad, al ser humano, a mí mismo, a lo que puedo hacer, no los quiero ver me avergüenzo callo y espero en silencio
En la noche las risas las rolas la singularidad del as calles, mis amigos las bebidas, los contactos de solventes.
Solucionando disolvemos lo natural nos perdemos en la temerosa decisión de no ser lo que somos por ser lo que esperan, obligamos al alma despegarse y flotamos con nubes de miedos
Miedo a querer y ser querido, miedo a morir atropellados, asaltados o ultrajados de lo único que flota sobre de nosotros, miedo a vivir el ahora y saber que tenemos la decisión y el “destino” en nuestras manos
No quiero salir ahora, quizá nunca que estos cueros me atan y me enjuician, no quiero pertenecer ahora pero me callo y comienzo desde el inicio
Recuerdo cuando mi padre me insistía en no caer, en no llorar, en no ser yo y en ser ella, en hacer, en querer y el no siempre fue una respuesta amigable.
Ahora que desgarro mis entrañas y mi cuerpo camina hacia mi mente decidí dejar de ser el sobrante de mi alma y recuperar la esencia perdida entre las alcantarillas, pasillos edificios y puestos de tacos de la ciudad, eso que se perdió entre el humo de los autos pero siempre estuvo ahí.
En distintos momentos del sueño conjugado con otro que sueña mi sueño del sueño soñado morí una y mil veces con miedo evadiendo lo que quería por miedo vivir con y para él toda mi vida, si eso es la vida mientras él se burlaba a mis costillas de la infinidad de veces que he muerto, han muerto pero en cada una de ellas antes de la fiel conclusión vivía y sólo temía a la disolución de mi ser andrajoso que mendiga más y más sin percibir lo que tras la silla esta.

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